Esto fue publicado el Martes, Mayo 2nd, 2006 a las 6:55 pm bajo la categoria Vivir, Leer. Puedes estar al tanto siguiendo el RSS 2.0. Escribe lo que quieras, o linkanos desde tu web o lo que tengas.
Mandarinas
cuentos….
Ni todas las princesas son buenas ni todos los dragones malvados, para muestra un boton:
Estimada Brunilda Smith, no sé si se acordará de mí. Soy el príncipe Rodrigo de Fuencisla, hijo mayor del muy noble monarca de este Reino. El motivo de esta carta desesperada es pedir a vuestra merced un gran favor. Me explico, hace escasamente tres años, llevada por vuestro odio irracional a mi ilustre familia, vos me convertisteis en sapo, un sapo verduzco, pequeño y repugnante por obra de vuestras malas artes.
He de reconocer que al principio fue un duro trance para mí, mas con el tiempo supe
apreciar la inmensa fortuna que tuve al cruzarme con vos, ya que en el pantano me encontré a mí mismo. Cuando me familiaricé con mi nuevo medio descubrí un paraíso entre los nenúfares, un bello lugar alejado de las intrigas palaciegas, el egoísmo humano y las sudorosas axilas de Norberto, mi profesor de equitación.
Con el paso del tiempo hice nuevos amigos y hasta encontré el amor en una preciosa ranita con la que estuve amancebado. Teníamos un bonito nenúfar en un húmedo rincón repleto de mosquitos, mmmh, auténticas exquisiteces con las que cenábamos a la luz de las estrellas, los fuegos fatuos y las voces de las ninfas.
Todo iba de maravilla hasta que la bella princesa que da el coñazo en todos los cuentos tuvo la desfachatez de besarme ante los ojos de mi esposa. Antes de que mi ranita pudiera pedir el divorcio volví a ser humano, un delgaducho e insulso príncipe.
Hace ya una semana de aquesto que narro y no puedo soportar la vida lejos del pantano. Mis primos no quieren saber nada de alguien que come moscas con auténtico deleite. La armadura me hace sarpullido y se rumorea que practico la sodomía con anfibios, pero ojalá fuera cierto, echo de menos a mi ranita y a mis amigos; quiero zambullirme en el agua fría, nadar con mis renacuajos y palmear las ancas de mi esposa.
Os pido humildemente que consideréis volver a convertirme en sapo, sois una reputada bruja y podréis hacerlo. A cambio abdicaré en vos, os ofrezco el trono de mi país, nada me retiene ya de la especie humana.
Quiero volver a ser un sapo. Un sapo feliz.
Atentamente: El Príncipe Rodrigo de Fuencisla.
Mayo 4th, 2006 at 3:26 pm
Azai, ¿esto es tuyo? es buenísimo, como desde el sarcasmo me has llenado de risas y al final me has dejado esa moraleja….eso es ahí que ser más humanos..este lo guardo para dentro de un par de años para leerselo a mi hijo, me recordó un poco a alguna de las moralejas que incluye Gloria Fuertes en sus cuentos, siempre los animales de sus fabulas tienen algo que objetar sobre nuestra especie.
un saludo
Mayo 4th, 2006 at 8:03 pm
juasjuasjuas me parto que weno.
lo imprimo y me lo pongo en el mural de mi curro.